El misionero, se
llama Gene, era un joven que no parecía como alguien que Dios le usara. Él
estaba en drogas, alcohol, y otras cosas, y estaba pensando en suicidio cuando él
recibió a Cristo en su corazón. Él dice que desde ese día, no ha tomado drogas
ni ha bebido alcohol, porque Dios completamente le liberó, y también le dio
esperanza.
Dios lo cambió y
le llamó a ir a México para ayudar a los misioneros con sus vehículos, porque él
era mecánico. Él nos dijo que en ese momento no podía hacer mucho; no podía
hablar el español, ni predicar, pero él estaba muy contento a poder a hacer
algo para Dios en ser mecánico para los misioneros.
Él era fiel a
Dios durante este tiempo, y finalmente el misionero quería hablar con Gene. Le
dijo, “Gene, has hecho bien como mecánico aquí, pero siento que Dios te está
llamando a otro área. Hace mucho tiempo que estas aquí, y puedes hablar un poco
ahora en español. Voy a ayudarte y darte un tiempo de entrenamiento, y vas a
aprender a predicar y ministrar.” Gene estaba de acuerdo que Dios quería esto también,
y por eso entró en el entrenamiento, y eventualmente él llegó a ser capaz de predicar
y ministrar eficazmente.
Durante este
tiempo, Dios sabia que él necesitaba ayuda porque estaba en otro país como
extranjero. Dios le envió una esposa, una buena cristiana del pueblo mexicano,
que hablaba bien y sabía bien las costumbres y la cultura del país. Los
doctores le habían dicho que ella no podía tener hijos, pero Dios les dio tres hijos,
que vinieron para estar con nosotros hoy en el culto.
Dios le llamó a
la familia a ir a Chiapas para hacer una buena obra. Cuando llegaron, solo hubo
ocho iglesias en el área, y una gran cantidad de combatiendo y matando. Trabajaron
en el estado, y vieron el cambio que Dios hizo. Finalmente su tiempo en Chiapas
había venido al fin, y cuando salieron, hubo más que 20 iglesias en Chiapas, y
ellos formaron un distrito de iglesias. Muchas personas recibieron la salvación
a través del ministerio del misionero Gene y su familia.
También él nos
dijo otra historia de cómo ellos habían mudado a una ciudad donde también había
mucha violencia. Parecía que no le importaba a nadie cuando alguien moría en
la calle, y que hubo una gran falta de esperanza en el pueblo. El misionero no sabía
que hacer, pero cada día él caminó a través de las calles, orando por el
pueblo. Las personas en las calles les escondían o huían cuando él pasó. Pero
eventualmente, ellos se sentían confortables en frente del misionero, y Gene sonreía
y trataba de mostrar el amor de Dios que tenia en su corazón. Gene quería compartir la paz y esperanza que
Dios le había dado.
Un día él empezó
a orar, “Dios, ¿Por qué me has enviado aquí? No puedo hacer nada, solo camino
en las calles orando.” Entonces Dios le mostró la calle, y Gene podía ver que
las calles habían cambiado. El luchando y matando habían terminado, y Dios había
traído paz a la cuidad. Dios le había usado a hacer una cosa grande a través de
algo simple.
Gene nos dijo
otra historia de una vez cuando él vio que unas calles estaban muy sucias. Él
empezaba a limpiar las calles, poniendo basura en bolsas. Algunas personas vieron lo que estaba haciendo, y le preguntaron, “¿Por qué haces esto por
nosotros? Eres de un país rico, pero estás aquí, limpiando nuestras calles. Explícanos
porque haces lo que haces.” Y Él les dio del amor de Cristo, y les dijo que el
amor de Cristo le había compelido a ayudarles. A través de esta acción simple,
Dios abrió la puerta a compartir el evangelio. Luego, la cuidad le pido a Gene
a ser su alcalde, pero porque él nació en los estados unidos, legalmente no podía.
Sin embargo, Dios le honró a Gene por sus acciones, y le usó en gran manera en
ese pueblo.
El misionero Gene
y su familia fueron una bendición muy grande para mi, y yo quería animarles a
ustedes que aunque a veces no podemos ver como Dios pueda usar nuestros talentos
porque no nos parecen mucho, pero quiero decirles que Dios puede usarnos en
gran manera a través de rendirnos a Él, ser disponibles, y ser dispuestos a
hacer aun las cosas mas pequeñas y humildes. La biblia dice en 1 Pedro 5:6, “Humillaos,
pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;”
y me encanta el próximo versículo, versículo 7, que dice, “echando toda vuestra
ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” Podemos echar nuestra
ansiedad sobre Dios, no importa lo que es. Él nos ama y nos cuida, y ¡estoy tan
contenta a servir nuestro Dios tan maravilloso!